Molcaxac, Puebla.- Como parte de la estrategia de atención a la población migrante, el gobernador Tony Gali entregó apoyos por más de 15 millones de pesos en beneficio de aproximadamente dos mil poblanos en retorno, originarios de 22 municipios.

Tony Gali aseguró que el objetivo de estas acciones es potenciar sus capacidades y financiar los proyectos productivos -colectivos e individuales- que permitan reincorporarlos a la vida laboral.

Destacó que gracias a la coordinación de la federación, el estado y el Club de Migrantes, se logró integrar esta bolsa de recursos.

Indicó que se otorgaron becas para que a través del Instituto de Capacitación para el Trabajo del Gobierno del Estado de Puebla (Icatep), se especializaran en algún oficio. Inicialmente, se previó una meta de mil migrantes, la cual se superó con mil 200 personas preparadas en diferentes áreas.

Mencionó que otras estrategias son la regularización de documentación, orientación jurídica, microcréditos, revalidación de estudios, además del servicio telefónico de atención de quejas 01800HONESTO.

Adicionalmente, el mandatario señaló que 245 familias de 26 municipios contarán con certeza jurídica al obtener títulos de propiedad; en este sentido, indicó que en su administración se han otorgado más de dos mil 500 escrituras.

Por su parte, el Secretario de Desarrollo Social, Gerardo Islas, reconoció la labor de Tony Gali para emprender programas a favor de los habitantes de las siete regiones del estado y detalló que se entregaron 29 proyectos productivos y 23 cheques, por una cantidad de 12.9 millones de pesos.

En el evento estuvieron presentes la delegada en Puebla del Instituto Nacional de Migración, Carla Morales; el Presidente Municipal de Molcaxac, David Víctor Flores; el director general de la Defensoría Pública, Héctor Reyes Pacheco; el director general del Instituto Poblano de Asistencia al Migrante, Ricardo Herrera y el presidente de la Fundación Puebla-USA, Alfredo Gómez; así como ediles de la región.

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• El objetivo es definir metas voluntarias que sean nacionales y que se encuentren alineadas con los compromisos de la Agenda 2030.

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la Semarnat, a través de la Subsecretaría de Fomento y Normatividad Ambiental y de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) llevaron a cabo un taller para establecer metas voluntarias de neutralidad de la degradación de tierras en México.

El término se refiere a las prácticas de “Gestión sostenible de la tierra”, como agroforestería y agricultura de conservación, así como acciones de rehabilitación y actividades de restauración del ecosistema, que pueden ayudar a recuperar la capacidad productiva de las tierras afectadas por una mala gestión.

El subsecretario de Fomento, Cuauhtémoc Ochoa Fernández, y el director general de la Conafor, Jorge Rescala Pérez, acompañados por Miguel Ruiz Cabañas, subsecretario para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, inauguraron el encuentro con el que se busca concentrar los esfuerzos en favor de incrementar la productividad económica y ambiental de la tierras en México, en preparación para la formulación de una estrategia nacional en la materia, alineada también con la Estrategia Nacional sobre la Biodiversidad de México y su Plan de Acción al 2030.

Luego de agradecer la presencia de la Conafor, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, de actores de la academia y de la sociedad civil, el Subsecretario Cuauhtémoc Ochoa señaló que la degradación de las tierras es un tema de importancia fundamental y de supervivencia, incluso ya está considerado como problema de seguridad alimentaria por la Organización de las Naciones Unidas.

En este contexto precisó que la estrategia para neutralizar la degradación de las tierras al 2030, junto con la estrategia nacional sobre biodiversidad de México integran un binomio que nos ayudará a establecer acciones oportunas que eviten impactos indeseados. “En esta labor, la sociedad civil organizada, el sector privado, la academia y las comunidades locales son actores fundamentales”, enfatizó el funcionario federal.

En el encuentro fueron analizados distintos temas, entre ellos destacan las metodologías para medir la degradación de las tierras del país. Por parte del sector privado se expuso un caso exitoso que atiende esta problemática por parte de la Asociación de Pasticultores del Desierto. Se destacó que, en el marco de los compromisos nacionales e internacionales para alcanzar las metas fijadas por la Agenda 2030 del Desarrollo Sustentable, las tareas estarán enfocadas a la lucha contra la desertificación, la rehabilitación de suelos degradados y la procuración de una degradación neutra del suelo.

La inauguración del evento contó con la presencia de Eduardo Benítez Paulín, representante adjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en México, de Gildardo López Tijerina, Coordinador de la Unidad Especializada de Análisis Financiero del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria de la Cámara de Diputados, y de Andrew Rhodes Espinoza, Director General del Sistema Pronatura.

Otras exposiciones corrieron a cargo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), de la Universidad Autónoma de Chapingo, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Secretaría de Educación Pública, entre otros especialistas.

En 1995 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 17 de junio como el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación a fin de promover el conocimiento y la conciencia pública sobre la degradación de la tierra y la desertificación. Con el lema “Nuestra tierra. Nuestro hogar. Nuestro futuro”, la campaña mundial de este año busca resaltar la importancia de fomentar una tierra segura y sustentable que contribuya a revertir la actual ola migratoria de personas que abandonan sus terrenos a causa del deterioro e improductividad.

Por ello, la conmemoración constituye una oportunidad para reflexionar no solo sobre el coste de la degradación de la tierra, su impacto sobre la salud y los medios de subsistencia de millones de personas en todo el mundo, sino también para proponer acciones económicas y medioambientales con las que se puede prevenir o revertir este proceso.

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